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El productor advierte que eliminar las coberturas dejó al campo expuesto a la especulación y a precios inciertos
Culiacán, Sinaloa.- La eliminación del esquema de agricultura por contrato y de los mecanismos de cobertura de precios dejó a los productores mexicanos en una posición de vulnerabilidad frente a la volatilidad de los mercados internacionales y la especulación de los compradores, afirmó el reconocido productor agrícola y dirigente de Almacenes Colhuacán, Manuel Antonio Carrillo Ley, quien urgió a retomar el modelo que durante años dio certidumbre tanto a agricultores como a la industria.
El dirigente sostuvo que México participa en un mercado abierto derivado del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), donde los granos circulan sin aranceles, por lo que resulta indispensable contar con instrumentos que protejan la comercialización, tal como ocurre en países como Estados Unidos, Brasil y Argentina. Señaló que la desaparición de la agricultura por contrato dejó a los productores sembrando sin saber quién comprará su cosecha ni a qué precio, situación que ha agravado la crisis que enfrenta el sector.
Carrillo Ley explicó que el esquema anterior permitía que, desde febrero o principios de marzo, productores y compradores acordaran condiciones de comercialización mediante coberturas de precios. Con ese mecanismo, el agricultor aseguraba un precio mínimo para su cosecha y el industrial conocía el costo máximo que pagaría, reduciendo el impacto de las fluctuaciones del mercado internacional.
Recordó que el Gobierno Federal subsidiaba parte de la adquisición de esas coberturas, lo que facilitaba la participación de los productores y daba estabilidad al mercado. Sin embargo, dijo que la decisión de eliminar ese apoyo desmanteló un sistema que ya funcionaba y dejó la comercialización completamente expuesta a las condiciones del mercado.
“Antes llegábamos a la cosecha con un precio prácticamente garantizado. Si el mercado subía, el productor recibía ese beneficio y el comprador también estaba protegido. Era un esquema que daba certidumbre para todos”, expresó.
A juicio del dirigente agrícola, la ausencia de contratos anticipados ha provocado que los industriales retrasen sus compras, ya que el grano permanece almacenado en las bodegas de los productores, quienes terminan absorbiendo los costos mientras esperan un comprador.
“Ahora el comprador no tiene prisa. Sabe que el maíz está disponible y lo adquiere cuando le conviene, sin asumir gastos de almacenamiento. El productor es quien carga con toda esa responsabilidad”, señaló.
Carrillo Ley consideró que los apoyos extraordinarios anunciados por el Gobierno Federal no resuelven el problema estructural del mercado, especialmente después de un ciclo agrícola afectado por bajos rendimientos, escasez de agua, precios deprimidos y retrasos en los pagos de incentivos.
Asimismo, expresó sus dudas sobre el nuevo modelo de comercialización planteado por el Gobierno de México, al considerar que confiar únicamente en la voluntad de los compradores para ofrecer precios justos no garantiza mejores condiciones para los agricultores.
“Los industriales no son instituciones de beneficencia; son empresas que buscan maximizar sus ganancias. Mientras no existan instrumentos que protejan al productor frente a la volatilidad de los mercados, seguirán comprando donde les resulte más conveniente y al precio más bajo posible”, afirmó.
Finalmente, hizo un llamado a las autoridades federales para recuperar mecanismos de protección comercial que permitan equilibrar la relación entre productores e industria, al advertir que el campo mexicano no puede competir en un mercado internacional sin herramientas que reduzcan los riesgos de precio y garanticen condiciones mínimas de rentabilidad para quienes producen los alimentos.





