UTC impulsa la cultura de la prevención y el campo limpio en Sinaloa 0 99

El capacitador Abraham Salas subrayó la necesidad de impulsar el manejo adecuado de plaguicidas y fortalecer las acciones preventivas para la recolección y manejo seguro de envases de agroquímicos para evitar los riesgos a la salud, cuidar el medio ambiente y el bienestar de la población.

Culiacán, Sinaloa a 24 de febrero de 2022.- El Ing. Abraham Eliezer Salas Chávez, coordinador regional de Amocali Campo Limpio en Sinaloa, Durango y Nayarit, dio una capacitación sobre manejo seguro de envases vacíos de agroquímicos y campo limpio en la Universidad Tecnológica de Culiacán (UTC).

La directora académica M.C. Angelina Rivas Verdugo dio la bienvenida al expositor y la M.C. Laura Yaneth Sicairos Medina, coordinadora de Ingeniería en Tecnología Ambiental destacó el esfuerzo de la Universidad Tecnológica de Culiacán por ser una institución educativa que busca generar conciencia para que los seres humanos realicen sus actividades productivas en armonía con la naturaleza.

En su conferencia, Abraham Salas subrayó la importancia de recuperar los envases vacíos de los agroquímicos y la unión de esfuerzos de la industria de plaguicidas, agricultores y la capacitación de los trabajadores para el uso adecuado de los fertilizantes. Apuntó que el propósito fundamental de Amocali, A.C. es la gestión integral de los envases vacíos de insumos agrícolas para disminuir los riesgos a la salud y el medio ambiente.

“Amocali Campo Limpio es una asociación civil que representa a empresas de agroquímicos y afines en todo México”, expuso luego de reconocer a la UTC por tener las ingenierías de Agricultura Sustentable y Protegida, Tecnología Ambiental y Energías Renovables, vinculadas a la protección de los recursos naturales y el bienestar de los seres humanos.

Durante su conferencia precisó que Sinaloa tiene un gran potencial agrícola y un liderazgo nacional en la recolección de envases de plaguicidas para conservar el campo limpio.

“Debemos ser cuidadosos con los envases, limpiarlos y perforarlos para evitar que sean reutilizados con cualquier fin, y evitar la piratería, falsificación y comercio ilegal de recipientes contaminados que no solo pueden afectar al sector sino poner en riesgo la salud y el medio ambiente”, sostuvo.

“El uso responsable de los envases de agroquímicos permite reducir el riesgo de contaminación por manejo de residuos peligrosos, problemas de intoxicación y afectación a la salud de trabajadores agrícolas, así como el fortalecimiento de los mecanismos para el manejo, recolección y destino final de envases vacíos”, dijo.

En el auditorio de la UTC, Abraham Eliezer Salas Chávez, coordinador regional de Amocali Campo Limpio, realizó una exposición en la que precisó que afortunadamente México tiene actualmente una de las mejores tasas de recuperación de envases vacíos, incluso por encima de potencias agroalimentarias y Sinaloa integra ese esfuerzo que convierte a México como uno de los países líderes en América Latina.

La Asociación Mexicana de la Industria Fitosanitaria, A.C. (AMIFAC) creó en 1996 el programa voluntario “Conservemos un Campo Limpio”, iniciando la operación del Plan de Manejo de Envases Vacíos de Agroquímicos y Afines. El programa Campo Limpio en Sinaloa, comprende un conjunto de acciones que se desarrollan de manera coordinada entre la CAADES, las asociaciones de agricultores, las empresas comercializadoras y distribuidoras de agroinsumos, las juntas locales de sanidad vegetal, el Comité Estatal de Sanidad Vegetal y la Dirección de Sanidad Vegetal de la Delegación SAGARPA.

Amocali, asociación fundada en 2010, se convirtió en el eje de los esfuerzos de Campo Limpio, programa que nació en México para solucionar el problema del incorrecto e histórico manejo y disposición de envases vacíos de agroquímicos que desgraciadamente, a veces, son tirados de forma irresponsable en los canales de riego, ríos, arroyos, zanjas, brechas, barrancas, campo abierto y en otros casos quemados o enterrados, generando focos de contaminación del medio ambiente, representando un peligro para la salud de las personas y de las especies animales.

En su exposición, explicó el sistema para clasificar, lavar y mandar a su destino final los envases vacíos según su grado de toxicidad, donde algunos se incineran, otros se utilizan en cementeras como combustible y otros se reciclan para utilizarse como material, cuidando que el ser humano y los animales no tengan contacto con el producto.

Todos los envases destinados a su eliminación, afirmó, necesitan ser limpiados previamente a través de una práctica de campo denominada triple lavado, que consiste en agregar agua limpia al envase vacío en tres ocasiones y agitar 30 segundos cada vez, perforar o aplastar el envase, llevarlo a los centros de acopio y finalmente, establecer su destino final.

“La recepción de los envases es resultado de la colaboración de todos los actores que colaboran en el programa Campo Limpio”, destacó.

Finalmente, la ingeniera en tecnología ambiental Mercedes Martínez García, presidenta de la academia de ambiental y egresada de la primera generación, entregó un reconocimiento al ponente por su participación.

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