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1 octubre, 2026Chapingo propone red nacional para blindar la diversidad genética del maíz
La UACh busca conectar 26 bancos comunitarios de semillas con el BANGEV para fortalecer la conservación y soberanía alimentaria.
La Universidad Autónoma Chapingo (UACh) plantea crear una red nacional que conecte 26 bancos comunitarios de semillas, distribuidos en 10 estados de México, con bancos institucionales de germoplasma y productores custodios de variedades criollas, con el objetivo de fortalecer la conservación de la diversidad genética de los cultivos y generar herramientas para enfrentar las condiciones climáticas cambiantes.
La propuesta, presentada rumbo al Día Nacional del Maíz, que se conmemora el 29 de septiembre, es impulsada por la Dirección General de Investigación, Posgrado y Servicio (DGIPS) y busca articular la conservación in situ, directamente en las comunidades de origen, con la conservación ex situ, mediante bancos especializados. El planteamiento contempla además vincular a productores, estudiantes e investigadores para documentar científicamente el comportamiento de variedades nativas frente a diferentes condiciones ambientales.
Uno de los principales componentes de esta estrategia sería el Banco Nacional de Germoplasma Vegetal (BANGEV) de la UACh, que de acuerdo con la información reportada al Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas (SNICS), resguarda 20 mil 997 accesiones correspondientes a 188 especies cultivadas y silvestres.
El doctor Artemio Pérez López, subdirector general de Investigación de la DGIPS, explicó que el BANGEV y otros bancos de germoplasma del país pueden fortalecer su vinculación con los bancos comunitarios de semillas existentes en distintas regiones de México, con la finalidad de construir una red nacional que integre los conocimientos y recursos que mantienen las comunidades con las capacidades científicas y tecnológicas de las instituciones de investigación.
La propuesta parte de que la diversidad genética de los cultivos constituye un recurso estratégico frente a los desafíos ambientales. Bajo este esquema, las variedades conservadas por las comunidades podrían ser estudiadas y documentadas para conocer cómo responden ante cambios en las condiciones climáticas, generando información que contribuya a definir estrategias de conservación a mediano y largo plazo.
La UACh plantea que esta vinculación se realice respetando la autonomía de las comunidades y de los productores custodios, quienes durante generaciones han participado en la conservación y selección de variedades adaptadas a las condiciones de sus territorios.
Otro eje sería el impulso de proyectos de ciencia ciudadana, en los que agricultores, estudiantes e investigadores participen en la documentación del comportamiento de variedades nativas. La intención es que la experiencia acumulada por los productores pueda complementarse con herramientas científicas para obtener información sobre adaptación, características y respuesta de los cultivos ante escenarios ambientales cambiantes.
El proyecto también contempla capacitación práctica para productores y comunidades en técnicas de colecta, manejo y conservación de semillas, además de procesos para identificar y priorizar aquellas accesiones que ya poseen valor alimenticio, forestal o agroindustrial comprobado.
De acuerdo con la UACh, esta integración permitiría que el conocimiento generado directamente en las comunidades no quede separado de la información científica disponible en los bancos institucionales. La meta es construir un intercambio de información que fortalezca tanto la conservación de los recursos fitogenéticos como las posibilidades de aprovechamiento sustentable.
Actualmente, el BANGEV, bajo la responsabilidad de la doctora Sonia Teresa Cruz Vasconcelos, avanza en la evaluación y caracterización del material genético que mantiene bajo resguardo. Como parte de este proceso, se contempla incorporar gradualmente información climática y geográfica asociada con los materiales conservados.
La integración de estos datos permitirá conocer con mayor precisión las características y procedencia de los recursos fitogenéticos y explorar su relación con las condiciones ambientales de las regiones donde se originaron o desarrollaron.
Para la UACh, esta información puede convertirse en un elemento adicional para fortalecer las labores de conservación, regeneración e investigación del germoplasma, al tiempo que se estrechan los vínculos entre las instituciones científicas y las comunidades que mantienen viva la diversidad agrícola.
La propuesta coloca así a los bancos comunitarios y a los productores custodios como piezas centrales de una estrategia nacional de conservación, en la que la protección de las semillas no dependa únicamente de su resguardo institucional, sino también de mantenerlas vinculadas con los territorios, conocimientos y prácticas agrícolas de las comunidades que las han conservado.





