
Sinaloa acelera pagos de 400 pesos por tonelada de maíz
26 agosto, 2026
Hoy nos une Sinaloa: Ricardo Madrid cierra filas con Imelda Castro
27 agosto, 2026Coparmex advierte: Sinaloa debe dejar de sembrar “a ver cuánto pagan”
Enrique Riveros llama a planear el ciclo otoño invierno 2026-2027 con contratos, costos y rentabilidad antes de sembrar.
Culiacán, Sinaloa. – El agua disponible no será el principal problema para el próximo ciclo agrícola otoño invierno 2026-2027 en Sinaloa; el verdadero riesgo será sembrar cultivos sin garantizar rentabilidad, mercados ni condiciones financieras, advirtió Enrique Riveros Echavarría, consejero de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) Sinaloa, quien llamó a productores y autoridades a dejar atrás la práctica de establecer cultivos para después esperar cuánto pagará el mercado.
Riveros Echavarría sostuvo que, aunque existe disponibilidad de agua para alcanzar las superficies contempladas por el Consejo Estatal de Desarrollo Rural Sustentable y se espera que continúe el buen temporal, la decisión de qué sembrar debe partir de un análisis financiero. Advirtió que, si un cultivo representa pérdidas, los bancos no tendrán incentivos para prestar y los productores tampoco deberían arriesgar su patrimonio en lo que calificó como una “muerte anunciada”.
“Para que tenga sentido un negocio, tienes que empezar de atrás para adelante. Primero tienes que saber a cuánto te van a comprar, después tienes que calcular cuánto te va a costar”, planteó el representante empresarial, al señalar que esta disciplina debe convertirse en una regla para el campo sinaloense.
Consideró que el modelo aplicado debe cambiar y que la planeación agrícola tiene que sustentarse en datos, cupos de producción, zonas estratégicas, disponibilidad de semilla certificada o de buena calidad, capacitación, extensionismo y contratos de compraventa previamente establecidos. A su juicio, ninguna de estas herramientas por sí sola resolverá la problemática, por lo que deben integrarse en una estrategia conjunta.
El sorgo, dijo, puede convertirse en una alternativa si se logra ordenar correctamente su producción y comercialización, pero el mismo esquema tendría que aplicarse al frijol, frijol pinto, garbanzo, maíz blanco y maíz amarillo. Advirtió que el problema es particularmente grande en este último cultivo y que seguir intentando resolverlo con las mismas prácticas que llevaron a la situación actual solamente prolongará las dificultades.
Riveros Echavarría insistió en que la rentabilidad debe determinar la decisión de sembrar. Si los números de una contabilidad o una hoja de cálculo muestran que un cultivo no es viable, afirmó que lo más responsable sería no establecerlo, aunque reconoció que se trata de una decisión difícil para los productores.
“No podemos estar arriesgando no nada más no tener ingresos, sino aparte estar perdiendo el patrimonio para pagarle a proveedores y a bancos solamente por el simple hecho de no perder la fe y de intentarlo”, señaló.
También cuestionó las condiciones actuales de financiamiento para el sector, al considerar indispensable fortalecer la banca de desarrollo con tasas que realmente permitan competir a los productores. Con créditos de entre 15 y 20 por ciento, afirmó, el productor queda prácticamente fuera de la jugada.
A estos factores, agregó, se suman la necesidad de contratos de compraventa, extensionismo y capacitación, elementos que deben llegar de manera articulada y no como acciones aisladas.
El consejero de Coparmex Sinaloa alertó además que la planeación ya lleva retraso. “Vamos tarde”, afirmó, al señalar que la entidad no solamente debe preparar adecuadamente el ciclo 2026-2027, sino comenzar desde ahora a construir las condiciones para el 2027-2028.
Recordó que años atrás se calificaron algunas estrategias agrícolas como históricas por tratarse de acciones que nunca antes se habían realizado, pero consideró que los resultados obtenidos demuestran que ya no es momento de experimentar ni de tomar decisiones basadas en ocurrencias.
Riveros Echavarría llamó finalmente a colocar en el centro de las decisiones al productor, su familia, sus ingresos y su patrimonio, bajo una premisa: si las condiciones económicas no permiten sembrar de manera rentable, esperar puede ser una decisión más responsable que endeudarse y poner en riesgo todo el patrimonio construido.





