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Productores evalúan reducir siembras ante el impuesto de 17.09% y la incertidumbre comercial.
Culiacán, Sinaloa. – El tomate sinaloense enfrenta una combinación inédita de factores que amenaza con reducir la superficie sembrada para la próxima temporada: un arancel de 17.09 por ciento en Estados Unidos, problemas fitosanitarios que golpearon los rendimientos y una creciente incertidumbre por la revisión del T-MEC. Mario Haroldo Robles Escalante, gerente de la Comisión para la Investigación y Defensa de las Hortalizas (CIDH) de Sinaloa, advirtió que productores medianos y pequeños están frenando inversiones y algunos analizan cambiar a otros cultivos ante el riesgo de no poder absorber mayores costos comerciales.
Robles Escalante explicó que las primeras plantaciones de tomate en Sinaloa deberán comenzar el 1 de septiembre, conforme a las disposiciones de la ventana sanitaria, pero todavía no existe certeza sobre la superficie que se establecerá. La expectativa es que no haya crecimiento y existe una tendencia hacia la reducción, debido a que los productores desconocen qué ocurrirá con el arancel estadounidense, cuya primera revisión inició el 15 de julio de 2026. La resolución podría conocerse aproximadamente en año y medio y existe el riesgo de que, si el impuesto aumenta, los productores tengan que cubrir de manera retroactiva la diferencia correspondiente.
El gerente de la CIDH recordó que el tomate mexicano tenía un acuerdo de suspensión desde 1996, mediante el cual se evitaba la aplicación del arancel a cambio de cumplir condiciones, entre ellas un precio mínimo de exportación. Ese esquema dejó de renovarse en 2024 y Estados Unidos optó nuevamente por aplicar el impuesto. La situación mantiene cautelosos a los productores, especialmente a quienes cuentan con infraestructura especializada para tomate y no pueden reconvertir fácilmente sus instalaciones para sembrar chile, pepino, sandía, melón o calabaza.
A esta presión comercial se sumaron afectaciones por el tizón tardío, una enfermedad causada por un hongo que puede destruir rápidamente las plantas si no se controla oportunamente, además de lluvias intensas y varios días nublados durante el invierno. Robles Escalante señaló que estos factores redujeron los rendimientos, aunque el menor volumen fue compensado parcialmente por mejores precios. A nivel nacional, la temporada habría cerrado cerca de 1.8 millones de toneladas exportadas y con un valor superior a los 3 mil millones de dólares registrados el año anterior.
El representante hortícola también llamó a esperar los resultados de las investigaciones sanitarias antes de responsabilizar públicamente a empresas o regiones por brotes de enfermedades asociados con productos mexicanos. Sobre el caso de los chiles señalados en Estados Unidos por un brote de salmonela, explicó que las autoridades realizan rastreos desde el consumidor hasta el punto de origen y que, en Sinaloa, las revisiones de autoridades sanitarias no encontraron la bacteria en el empaque señalado. Advirtió que una acusación prematura puede provocar retiros de producto, pérdidas económicas y daños severos a la reputación de empresas y marcas, además de generar mayores restricciones para las exportaciones hortícolas mexicanas.





