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12 agosto, 2026Guasave se queda sin frijol: burocracia y falta de crédito hunden al campo
Más de mil hectáreas podrían quedar sin sembrar en un solo ejido por falta de liquidez.
Guasave, Sinaloa. – Más de mil de las mil 800 hectáreas del ejido Roberto Barrios, en Guasave, podrían quedarse sin sembrar en el ciclo que está por comenzar, una cifra que para Alfredo Rosales Gámez, dirigente de la Unión de Productores de Frijol de la Liga de Comunidades Agrarias de Sinaloa, refleja el nivel crítico al que ha llegado el campo sinaloense. El año pasado fueron 500 hectáreas las que quedaron fuera de producción en ese mismo ejido y ahora la superficie sin preparar ya supera la mitad, mientras los apoyos prometidos llegan lentamente, los créditos prácticamente han desaparecido y la burocracia obliga a los productores a repetir trámites y entregar documentos que ya forman parte de sus expedientes.
Rosales Gámez denunció que los productores están desesperados porque el ciclo agrícola está encima y los recursos que deberían permitirles preparar las tierras están llegando “a cuenta gotas”. La situación, dijo, es tan grave que muchos agricultores no tienen dinero para llenar de diésel los tractores, pagar a los operadores o reparar una llanta, mucho menos para enfrentar los costos de una nueva siembra. Criticó que, después de años de trabajar con las mismas instituciones bancarias, ahora se les impongan nuevas reglas y tarjetas del Banco del Bienestar para recibir apoyos, generando más retrasos en un momento en que cada día perdido significa menos posibilidades de sembrar.
El dirigente acusó que la burocracia se ha convertido en uno de los principales obstáculos para quienes todavía quieren producir. Aunque los expedientes ya deberían estar integrados, aseguró que nuevamente se solicitan constancias bancarias, documentos y comprobantes que los agricultores han entregado en repetidas ocasiones. Para los productores, sostuvo, la revisión interminable de papeles representa tiempo y dinero que no tienen, mientras las fechas de siembra avanzan y las autoridades siguen procesando expedientes.
La consecuencia ya se refleja directamente en las tierras. Rosales Gámez señaló que los productores de frijol suelen aprovechar hasta la última lluvia para establecer sus cultivos, pero actualmente apenas se ha preparado alrededor del 20 por ciento de la superficie que tradicionalmente se destinaba a este cultivo. La falta de crédito, liquidez y certeza ha frenado las labores agrícolas y amenaza con dejar parcelas improductivas.
A esto se suma otro golpe: todavía existen volúmenes de frijol almacenados en las bodegas sin poder comercializarse. El dirigente cuestionó que mientras los productores sinaloenses enfrentan dificultades para vender lo que cosechan, continúen las importaciones de alimentos agrícolas. “No es posible que tengamos bodegas llenas tanto de trigo, de maíz y de frijol cuando se estén haciendo importaciones a diestra y siniestra”, reclamó.
Para Rosales Gámez, el problema ya dejó de ser únicamente económico y se convirtió en una amenaza para la permanencia de los productores en el campo. Explicó que muchos propietarios son personas mayores o viudas que ya no cuentan con capacidad económica para sembrar y terminan rentando sus parcelas, en ocasiones prácticamente a cualquier precio, porque no encuentran quién quiera asumir el riesgo de producirlas.
Advirtió que la crisis no es exclusiva de Guasave y alcanza a otras regiones productoras de Sinaloa. El dirigente sostuvo que el ciclo anterior representó un parteaguas y que el actual puede marcar la diferencia entre quienes logren continuar sembrando y quienes terminen abandonando definitivamente la actividad agrícola.
“Estamos casi casi llegando a la lona”, afirmó, al señalar que los productores de frijol se sienten desplazados y olvidados por las políticas públicas. Consideró que el Gobierno estatal y la Secretaría de Agricultura deben exigir a la Federación una estrategia específica para Sinaloa, en lugar de aplicar reglas de operación diseñadas para realidades productivas diferentes.
El dirigente también cuestionó el contraste entre el discurso oficial y la realidad que viven los agricultores. Recordó que durante la reciente visita de la secretaria de Agricultura federal, Columba López Gutiérrez, se afirmó que Sinaloa es una prioridad para la producción nacional y que los productores recibirían respaldo. Sin embargo, sostuvo que mientras esas promesas no se traduzcan en créditos, apoyos oportunos, comercialización y reglas adecuadas, se quedarán únicamente en declaraciones.
Rosales Gámez demandó que se deje de privilegiar a los grandes compradores y comercializadores y se atienda primero a quienes producen en Sinaloa. Consideró necesario establecer políticas diferenciadas para una entidad cuya agricultura es comercial y estratégica para el abasto nacional, así como mecanismos que otorguen certidumbre frente a los precios internacionales.
“Si no sucede eso, lamentablemente el estado de Sinaloa, el municipio de Guasave, el tan orgulloso granero de México, está a punto de morir”, advirtió.
El dirigente frijolero sostuvo que el llamado ya no es solamente por mayores apoyos, sino por la supervivencia de miles de productores y por evitar que las tierras agrícolas terminen convertidas en parcelas abandonadas. A su juicio, mantener reglas burocráticas, retrasar los recursos, cerrar el acceso al crédito y permitir importaciones mientras las cosechas nacionales permanecen almacenadas es una fórmula que empuja al campo sinaloense hacia la desaparición.
La pregunta, planteó, es cuánto tiempo más podrán resistir los productores antes de dejar de sembrar definitivamente.





