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28 julio, 2026Fauna silvestre no puede seguir siendo rehén de disputas políticas: AZCARM
La asociación propone un acuerdo nacional para blindar el bienestar animal y garantizar la continuidad de zoológicos, acuarios y centros de conservación por encima de los cambios de gobierno.
Ciudad de México, 27 de julio.- La Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (AZCARM) lanzó un llamado urgente a los tres órdenes de gobierno para poner fin a las disputas políticas que, aseguró, están poniendo en riesgo el bienestar de miles de animales silvestres bajo cuidado profesional en distintas instituciones del país. La organización advirtió que más de mil ejemplares del Zoológico de León, alrededor de 600 animales de los zoológicos Centenario y Animaya, en Mérida, más de 200 ejemplares de la UMA del Parque Morelos, en Tijuana, además de especies albergadas en Chapultepec, San Juan de Aragón, Los Coyotes y el Yumká, en Tabasco, se encuentran inmersos en conflictos derivados de decisiones administrativas y políticas.
Ante este escenario, el presidente de la AZCARM, Ernesto Zazueta Zazueta, propuso la creación de un Acuerdo Nacional para la Continuidad de las Instituciones Zoológicas, acuarias y centros de conservación, con el objetivo de blindar el bienestar de la fauna silvestre frente a los cambios de gobierno y garantizar que las decisiones relacionadas con los animales respondan únicamente a criterios científicos, veterinarios y de conservación, dejando de lado intereses partidistas o coyunturales.
La asociación sostuvo que los zoológicos, acuarios y centros de conservación cumplen funciones esenciales en el rescate, protección, reproducción e investigación de especies, por lo que sus operaciones no pueden verse interrumpidas cada vez que cambia una administración o surgen diferencias entre autoridades.
AZCARM aclaró que no busca evitar la supervisión de las instituciones públicas ni impedir que se investiguen posibles irregularidades. Por el contrario, manifestó que cualquier anomalía debe ser revisada y, en su caso, sancionada conforme a la ley. Sin embargo, insistió en que las medidas tomadas nunca deben comprometer la alimentación, atención veterinaria, infraestructura o manejo especializado que requieren miles de animales todos los días.
“Los animales no votan. No conocen partidos políticos, ideologías ni campañas electorales. Mientras unos discuten quién tuvo la culpa, ellos siguen necesitando comida, atención veterinaria, instalaciones dignas y personal especializado todos los días. Es momento de dejar de utilizarlos como botín político”, expresó Ernesto Zazueta.
El organismo recordó que muchas de las especies bajo resguardo viven varias décadas. Un elefante puede superar los 60 años de vida, un jaguar vivir más de dos décadas y algunas tortugas alcanzar más de un siglo, por lo que resulta inviable que las estrategias de conservación se reinicien con cada cambio de administración municipal, estatal o federal.
Por ello, la asociación convocó a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) a encabezar un acuerdo nacional que establezca una política de Estado para garantizar la permanencia y estabilidad de las instituciones dedicadas al cuidado de la fauna silvestre.
Entre las principales propuestas destacan la implementación de planes de manejo con visión transexenal; blindar los presupuestos destinados a alimentación, medicina veterinaria y programas de conservación; profesionalizar la dirección de los zoológicos y centros públicos; fortalecer los mecanismos de inspección y acompañamiento técnico por parte de las autoridades ambientales; y asegurar que cualquier cierre, clausura o traslado de ejemplares sólo pueda realizarse después de una evaluación científica, veterinaria e independiente que determine que dicha decisión representa la mejor alternativa para los animales involucrados.
Finalmente, Ernesto Zazueta subrayó que la protección de la biodiversidad mexicana requiere continuidad institucional y decisiones sustentadas en la ciencia, no en intereses políticos.
“Los gobiernos son temporales. La responsabilidad con los animales es permanente. Quien llegue a gobernar tiene derecho a revisar, corregir e incluso sancionar, pero nunca a convertir a la fauna silvestre en rehén o botín de disputas políticas. La biodiversidad de México merece políticas de Estado, no políticas de sexenio. Es indispensable que exista continuidad, visión de largo plazo y decisiones sustentadas en la ciencia, la experiencia, la protección animal y la conservación de especies, no en la conveniencia política de unos cuantos”, concluyó el dirigente de la AZCARM.





