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El programa de estimulación de lluvias arranca con dos aeronaves y cobertura en las principales cuencas de Sinaloa
Culiacán, Sinaloa, a 6 de julio de 2026. – Con un total de 100 vuelos programados, dos aeronaves especializadas y el establecimiento del monzón mexicano generando condiciones favorables para el desarrollo de nubosidad, este martes iniciará en Sinaloa el Programa de Estimulación de Lluvias 2026, una estrategia impulsada por el Gobierno del Estado para fortalecer las precipitaciones sobre las cuencas de las principales presas y contribuir a mejorar la captación de agua. Alejandro Gastélum Bon Bustamante, director del Programa de Estimulación de Lluvias de México, confirmó que el primer vuelo estimulador despegará este martes al existir las condiciones meteorológicas requeridas para la operación.
El especialista informó que el contrato contempla 100 operaciones aéreas, distribuidas en 50 vuelos para la zona norte y 50 para la zona centro del estado. Explicó que los pronósticos climáticos indican una temporada de lluvias considerada normal o incluso ligeramente superior al promedio histórico, por lo que julio, agosto y los primeros días de septiembre serán los meses en que se concentrarán las misiones aéreas para aprovechar al máximo la actividad del monzón mexicano.
“Todo está puesto para que sea una buena temporada de estimulación de lluvias. Esperamos no tener ningún contratiempo”, expresó Gastélum Bon Bustamante, al señalar que el éxito del programa depende totalmente de la presencia de nubes con las características necesarias para ser estimuladas.
El director explicó que la estrategia no consiste en crear lluvia de manera artificial, sino en ayudar a la naturaleza a hacer más eficiente el proceso de precipitación cuando existen las condiciones atmosféricas adecuadas, con el propósito de incrementar los escurrimientos hacia los embalses que abastecen a la agricultura, las ciudades y los diferentes sectores productivos del estado.
Para el desarrollo del programa serán utilizadas dos aeronaves bimotores, una Cessna 414 y una Cessna 340, equipadas con sistemas electrónicos que permiten activar desde la cabina las bengalas con yoduro de plata o dispersar sales higroscópicas, dependiendo de la temperatura y características de las nubes.
Gastélum Bon Bustamante explicó que la selección del material utilizado responde a criterios técnicos. Cuando las nubes presentan temperaturas inferiores a los cinco grados centígrados bajo cero en una parte importante de su estructura se emplean bengalas de yoduro de plata, mientras que en la parte baja de las nubes se utilizan sales higroscópicas, sustancias que favorecen la condensación del vapor de agua y aumentan la eficiencia del proceso de precipitación.
Las operaciones cubrirán las principales cuencas hidrológicas del estado. En la zona centro se trabajará sobre las cuencas de las presas Eustaquio Buelna y Aurelio Benassini Vizcaíno, beneficiando áreas de Mocorito, Badiraguato, Culiacán, Elota y Cosalá. En la zona norte los vuelos estarán enfocados en las cuencas de las presas Luis Donaldo Colosio y Gustavo Díaz Ordaz, con influencia en Guasave, Sinaloa municipio, Ahome, El Fuerte y Choix.
El especialista destacó que la evaluación técnica del programa aplicado durante el año anterior mostró resultados positivos, al registrar un incremento cercano al 13 por ciento en la precipitación en las zonas intervenidas. Sin embargo, reconoció que el panorama hídrico continúa siendo complejo debido a las condiciones de sequía acumuladas durante los últimos años.
Precisó que actualmente los embalses comienzan a mostrar una recuperación paulatina gracias a las lluvias registradas en las partes altas de las cuencas, aunque insistió en que el objetivo es alcanzar niveles de almacenamiento que permitan enfrentar con mayor seguridad los próximos ciclos agrícolas y garantizar el abasto de agua para la población.
Como productor agrícola, Gastélum Bon Bustamante reconoció la decisión del Gobierno del Estado de mantener este programa, al considerar que representa una herramienta importante para enfrentar la variabilidad climática.
“Estamos en una región con clima semidesértico, con sequías recurrentes, una agricultura altamente demandante de agua y una creciente necesidad para el consumo humano. Por ello, la recomendación es que este programa se convierta en una estrategia permanente y no solamente temporal”, concluyó.





