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Tras 41 réplicas del sismo de magnitud 6.1 en Guasave, especialistas llaman a reforzar construcciones y alertan sobre la posibilidad de un evento superior a los 7 grados
Culiacán, Sinaloa. – Un total de 41 réplicas del sismo de magnitud 6.1 registrado el pasado 30 de junio frente a Guasave se contabilizaron hasta las 20:00 horas del 1 de julio, de acuerdo con el reporte del Servicio Sismológico Nacional, siendo la más fuerte de magnitud 4.9. Aunque la constante actividad sísmica ha generado preocupación entre la población, el geofísico Juan Espinosa Luna señaló que este comportamiento representa un proceso natural de liberación de energía en una de las regiones tectónicamente activas del país.
El especialista explicó que la serie de movimientos registrados en el Golfo de California no debe interpretarse como una señal negativa inmediata, sino como parte del ajuste geológico posterior a un evento principal de gran magnitud. Sin embargo, subrayó que la actividad sísmica reciente sí obliga a replantear el crecimiento urbano y reforzar los criterios estructurales en nuevas edificaciones, especialmente ante la posibilidad de un evento más intenso en el futuro.
“Estamos en una zona sísmica y eso ya lo sabemos. No es que ahora sea más activa que antes, históricamente ya hemos tenido sismos fuertes; en septiembre de 2015 tuvimos uno de 6.6 grados. Lo que no debemos descartar es la probabilidad de un sismo de magnitud 7”, advirtió.
Espinosa Luna explicó que la diferencia entre una magnitud y otra puede parecer mínima, pero en términos científicos representa una liberación de energía considerablemente mayor debido a que la escala sísmica es logarítmica.
“Un sismo de 6.2 es aproximadamente diez veces más grande que uno de 6.1. Mucha gente puede pensar que la diferencia es pequeña, pero realmente no lo es”, indicó.
El geofísico señaló que, aunque un evento de gran magnitud podría presentarse quizá en una ventana de 10 a 15 años, el escenario obliga a pensar desde ahora en medidas preventivas y de planeación urbana, principalmente porque ciudades como Culiacán y otros municipios del estado comienzan a crecer verticalmente con torres y edificios de múltiples niveles.
Indicó que anteriormente predominaban viviendas de uno o dos pisos, pero el desarrollo inmobiliario actual exige diseños estructurales más rigurosos.
“Las grandes estructuras, edificios, fábricas o desarrollos de varios niveles deben construirse con criterios antisísmicos. Si no se consideran estas aceleraciones sísmicas, podría presentarse una situación muy grave”, comentó.
Respecto a las inquietudes ciudadanas sobre una eventual formación de tsunami, el especialista descartó prácticamente ese escenario para la región y señaló que existe desinformación y “amarillismo” alrededor del tema.
Explicó que las fallas geológicas ubicadas en el Golfo de California presentan desplazamientos horizontales y no verticales, condición que reduce considerablemente la posibilidad de generar olas gigantes.
“Afortunadamente las características geológicas de esta región no favorecen la formación de tsunamis. Son fallas deslizantes; se mueven horizontalmente y no producen los desplazamientos verticales necesarios para generar ese fenómeno”, afirmó.
Asimismo, indicó que otro factor que juega a favor de Sinaloa es la composición geológica de gran parte de su territorio costero, donde predominan materiales arenosos que ayudan a amortiguar parte de la energía sísmica.
Detalló que las capas de arena entre la costa y las zonas urbanas funcionan como un elemento natural de atenuación, disminuyendo la intensidad con la que las ondas sísmicas llegan a tierra firme.
“Afortunadamente tenemos arenas que absorben o atenúan la señal sísmica; si tuviéramos pura roca, los efectos podrían sentirse mucho más fuertes y con mayor capacidad destructiva”, dijo.
Espinosa Luna señaló que la actividad reciente se localiza sobre la falla denominada Pescadero, ubicada frente a Guasave y perteneciente al sistema de fallas asociado a San Andrés.
Precisó que la falla de Pescadero forma parte de una red geológica más amplia donde también se encuentra la falla de la Cuenca del Farallón, frente a Topolobampo, aunque actualmente la mayor actividad sísmica se concentra en la primera.
Finalmente hizo un llamado a quienes construyen viviendas particulares, desarrolladores y autoridades a considerar estudios sísmicos y de suelo antes de emprender nuevos proyectos, pues aseguró que realizar análisis especializados representa una inversión relativamente baja comparada con los riesgos que podrían evitarse.
“Estamos dentro del llamado Cinturón de Fuego y eso significa que no estamos exentos de un sismo de mayor magnitud. Es momento de construir pensando en lo que podría venir”, concluyó.





