Vulgar, Torpe y Atropellado: Audomar Ahumada Quintero 0 220

La 4T cuida a un corrupto público, señala el presidente del PRD en Sinaloa, a través de comunicado de prensa emitido

Culiacán. – Decía el presidente López Obrador la semana pasada: “Hay que cuidar a Lozoya”. Apenas siendo extraditado a México desde España. La frase fue difundida ampliamente en todas las redes y en casi todos los medios. La mayoría sin dimensionar lo que la misma significaba… Lozoya, el corrupto ex director de Pemex, operador de ilegalidad e ícono de una de las administraciones con mayor corrupción en la historia de México. ¿Por qué hay que cuidar a Lozoya cuando lo que se espera son juicio y castigo ejemplares, como marca la Ley?

El ex director de Pemex es poseedor de una amplia trayectoria de corrupción: Cobró sobornos a Odebrecht, la empresa brasileña que corrompió a la mayoría de los países en América Latina. Distribuyó dinero en campañas electorales de manera ilegal. Compró una planta para su representada, Pemex, a sobreprecio; ganando en la transacción varios millones de dólares. Distribuyó dinero entre figuras políticas para el pago de favores ilegales, que implicaba un fraude a la Nación. Lavó dinero. Conspiró contra la soberanía de México. Trabajó con prestanombres en paraísos fiscales. Operó con recursos de procedencia ilícita a discreción en el sexenio de Peña Nieto. Compró a nombre de Pemex un astillero fracasado en España. Etcétera, etcétera.

Lozoya está en México desde hace casi dos semanas. Apenas ayer rindió declaración ante un Juez que lo requería y hoy volvió hacerlo, virtualmente, nada presencial. Se ha declarado “inocente” y hasta declaró ser “usado”. Sigue sorpresivamente en un hospital de los más exclusivos del País, dentro del cual recibe tratos muy diferentes al que un detenido por la Fiscalía recibe regularmente. Se dice que está “enfermo”, ¡de anemia!… La premisa de “cuidar a Lozoya” se está cumpliendo celosamente.

¿Por qué el presidente y el gobierno cuidan a una “fichita mayor” de la corrupción? ¿Por qué no se están observando los procesos regulares de la Fiscalía General de la Republica (FGR) al procesar a un detenido? ¿Por qué el presidente sabe los detalles de las posibles declaraciones de Lozoya, inclusive antes de cualquier declaración ante un Juez? ¿Por qué AMLO se ha convertido en el “vocero” de la FGR? ¿Pisará la cárcel Lozoya algún día a pesar de sus muchos delitos graves?

Las respuestas a estas interrogantes están en la publicación del periódico “La Jornada” de hace 10 días: “Padre de Emilio Lozoya Austin operó desde México que su hijo aceptara la extradición”, donde se narra que las negociaciones habrían tenido lugar antes de que Lozoya Austin fuera apresado. Por lo que se concluye que no solo la extradición, sino hasta la detención en España pudo haber sido negociada.

El objetivo es tomar ventaja desleal. AMLO está aprovechando las circunstancias, abusando del poder, invadiendo atribuciones, convirtiendo un asunto del derecho penal en una “oportunidad electorera” para atacar adversarios políticos. El presidente siempre está en campaña: Lo está en el avión presidencial, en su faccioso manejo de la pandemia, y ahora con Lozoya.

Se mezclan maquiavélicamente los temas, las leyes y los procesos. Un asunto penal lo están convirtiendo en político. La 4T habla de “sacar a relucir las acciones que terminaron por aprobar le Reforma Energética”. Cabe mencionar que ninguno de los delitos por los que se extraditó a Lozoya tiene que ver con tal Reforma. La intención es más que obvia, los cuidados a Lozoya son por favores que él da en temas políticos y electorales.

Sobre la Reforma Energética se puede decir mucho. El PRD en su momento votó en contra. Sin embargo, hoy se pretende desviar la atención, traer una figura mayor de la corrupción al plano político-electoral. No entraremos en este juego de impunidad, al que ya entró Ricardo Monreal, coordinador de Morena en el Senado. Quién violó la Ley debe enfrentarla, sea quien sea.

Tanto está cuidando el gobierno de López Obrador a Lozoya que, a pesar de sus delitos graves y cuantiosos, y de haber estado prófugo por mucho tiempo, la Fiscalía General de la Republica no solicitó prisión preventiva y, el juzgado no le impuso ninguna cantidad como fianza. El “nuevo aliado político” de la 4T gozará de libertad en el proceso penal y sus gastos se redujeron al mínimo.

¡Basta de impunidad en México!… ¡Basta de usar los recursos del Pueblo en contra de Él!… ¡Basta de distraer al ciudadano con circos planeados!… ¡Basta de solapar la corrupción!… ¡Basta de imponer agendas electorales por sobre todo y contra todos!… ¡BASTA DE PROCESOS VULGARES, TORPES Y ATROPELLADOS, COMO EL QUE HOY VEMOS CON EMILIO LOZOYA!

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